La población colombiana víctima del desplazamiento forzado
por la violencia está siendo empujada a una pobreza crónica que será difícil de
superar.
De hecho, hoy en día, buena parte de los hogares colombianos
afectados por ese flagelo viven en condiciones tan críticas que en la mayoría
de los casos, al compararlas, son peores que las que caracterizan la indigencia.
Son dos de las varias conclusiones de un informe sobre las
condiciones sociales y económicas en las que se encuentran los miles de
desarraigados que tiene el país.
El estudio fue preparado para la Misión de la Pobreza y la
Desigualdad de Planeación Nacional por los investigadores de la Universidad de
los Andes Ana María Ibañez y Andres Moya.
En su análisis, los investigadores encontraron que la
situación de los hogares víctimas del desplazamiento en los municipios
receptores es más precaria que la que viven en los mismos lugares los pobres
urbanos y los hogares indigentes.
" Por una parte, el tamaño del hogar, el número de
menores de edad y la tasa de dependencia son mayores para los hogares
desplazados frente a los pobres urbanos y rurales. De igual forma los hogares
desplazados presentan menores dotaciones de capital humano medidas a partir de
los años de escolaridad, que los hogares pobres e indigentes", subraya el
informe.
El estudio señala que los niveles de desempleo para los
miembros de los hogares desplazados son mucho más altos que los que se tienen
para los miembros de familias pobres urbanas y rurales e indigentes urbanos.
La tasa de asistencia escolar para la población desplazada
es significativamente menor que para la pobre e indigente urbanas.
Los investigadores encontraron que hay una mayor proporción
de jefes de hogar analfabetas dentro de la población desplazada que en los
pobres que viven en las ciudades mientras que el promedio de años de educación
del jefe de hogar, del cónyuge y de los otros miembros de la familia
desarraigada es menor que para la población pobre urbana e indigente.
Por sus niveles de escolaridad, menores tasas de asistencia
educativa y su vocación agrícola, los desplazados están muy limitados para
insertarse en los mercados del trabajo conduciéndolos a la informalidad
laboral.
" Para los menores de edad, las bajas tasas de
asistencia educativa, los índices de deserción escolar y la presión para
vincularse en actividades generadoras de ingresos a una temprana edad,
tambi´´en comprometen la posibilidad de que los menores de edad puedan superar
sus condiciones de vulnerabilidad en el futuro y se conviertan entonces en
mecanismos de transmisión intergeneracional de la pobreza", anotan Ibáñez
y Moya.
En materia de salud, la investigación advierte sobre el alto
grado de vulnerabilidad y precariedad en la que se encuentran los desplazados
en Colombia. Señala que si bien hay mas hogares afiliados al Sistema de
Seguridad Social, la salud de la población desplazada se deteriora como
consecuencia de la misma situación por la que atraviesan.
En vivienda, la población desplazada tiene menor acceso a
los programas oficiales que la oportunidad que tiene la población pobre o los
hogares indigentes urbanos.
"El cambio en la tenencia y el tipo de vivienda, en especial
de aquellos hogares que vivían en fincas y derivaban su sustento de actividades
agrícolas en los municipios de origen, así como de aquellos que eran
propietarios implica la pérdida de activos productivos e impone serios
obstáculos para superar el choque que el desplazamiento genera y recuperar los
niveles de bienestar", anota en uno de sus apartes el informe de los
investigadores de la Universidad de los Andes.
El estudio señala que la migración forzada ha provocado
también un impacto significativo sobre los ingresos y el consumo de las
familias afectadas . El ingreso de los hogares desplazados los ubica, en
promedio, apenas por encima de la línea de indigencia.





