jueves, 14 de noviembre de 2013

ROMANTICISMO Y REALISMO

La revolución romántica
En el primer tercio del siglo XIX, la palabra romántico pasó a denominar toda la nueva literatura alejada de la perceptiva neoclásica.
EL MARCO HISTÓRICO DEL ROMANTICISMO
Los acontecimientos que van desde 1789 hasta 1815 pueden considerarse determinantes del nacimiento del espíritu romántico en Europa. Una corriente de amor a la libertad individual y de exaltación del pueblo se abrió paso en toda Europa a raíz de la Revolución Francesa, en 1789.
La reacción nacionalista contra Napoleón fue otro de los factores que favorecieron el nacimiento del Romanticismo: lo francés pasó a representar lo impuesto; y lo nacional o propio, aunque fuera arcaico, se identificó como la libertad.

La derrota de Napoleón en Waterloo dio paso al Congreso de Viena (1815), que pretendió en vano que Europa volviera al estado anterior a la Revolución. Las ideas liberales de la Revolución habían cuajado ya de manera irreversible en los clubes, sociedades secretas, ateneos, partidos, etc. Así pues, el Congreso de Viena y sus consecuencias siguieron preparando el escenario que hizo posible la explosión romántica.

El realismo literario es una corriente estética que supuso una ruptura con el romanticismo, tanto en los aspectos ideológicos como en los formales, en la segunda mitad del siglo XIX.
Aparece aplicado a la literatura hacia 1825 para referirse a la imitación por parte de los románticos de la naturaleza y al detalle descriptivo de algunos de sus novelistas. Más tarde, su significado se precisó para aplicarse a ciertos pintores como Gustave Courbet que, frente a los temas grandilocuentes y las escenografías aparatosas del Romanticismo, llevaban a sus lienzos sencillas escenas de la vida cotidiana; enseguida se aplicó el vocablo a las obras literarias animadas de un propósito análogo de recoger fieles testimonios de la sociedad de la época.
Hacia 1850 en Francia una serie de escritores y críticos presentan ya al realismo como una nueva estética alejada u opuesta a la romántica. En 1856 aparece una revista titulada precisamente Realismo, que en uno de sus números dice:
El realismo pretende la reproducción exacta, completa, sincera, del ambiente social y de la época en que vivimos... Esta reproducción debe ser lo más sencilla posible para que todos la comprendan.



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